Tacógrafos: las actualizaciones de software pasan a ser obligatorias — y no todas son gratis
Dos familias de tacógrafos inteligentes de segunda generación tienen actualización de software impuesta por la Comisión Europea: los VDO DTCO 1381 4.1 desde el 15 de julio y los Stoneridge SE5000-8.1 desde el 1 de septiembre. Se hacen en la próxima visita al taller. Stoneridge paga; VDO cobra.
El tacógrafo inteligente de segunda generación es un ordenador con conexión por satélite y lectura remota. Como cualquier ordenador, tiene fallos de seguridad — y la ley europea ya preveía qué hacer cuando aparecen.
El artículo 20, apartado 4, del Reglamento (UE) n.º 165/2014 obliga a las autoridades de homologación a informar a la Comisión cuando hagan falta medidas para corregir vulnerabilidades de seguridad en las unidades de vehículo, en los sensores de movimiento o en las tarjetas. Ese mecanismo está funcionando ahora por primera vez a gran escala: el Centro Común de Investigación de la Comisión publica la lista de las unidades homologadas y de las actualizaciones exigidas, y la actualización deja de ser opcional.
Los dos casos abiertos
VDO DTCO 1381, versión 4.1 — obligatorio desde el 15 de julio de 2026. Los aparatos con la versión de software 4126 tienen que pasar a 4141 (4.1b).
Stoneridge SE5000-8.1 — obligatorio desde el 1 de septiembre de 2026. Las revisiones B, C, D y E que usen los identificadores de software 1214 o 1619 tienen que pasar a la revisión F o posterior.
En ambos casos la actualización se hace en un taller autorizado y no obliga a un desplazamiento extra: se realiza en la próxima intervención obligatoria — el calibrado de los dos años, o una verificación tras cambiar la dimensión de los neumáticos.
Quién paga
Aquí las dos marcas han seguido caminos opuestos. Stoneridge asume el coste de la actualización de sus aparatos. VDO / AUMOVIO ha creado un sistema de vouchers de pago, lo que traslada la factura al transportista — que no eligió tener la vulnerabilidad ni puede rechazar la corrección.
Según trans.INFO, que ha seguido el asunto, la IRU ya ha pedido reglas europeas uniformes sobre quién soporta el coste de las correcciones de seguridad impuestas por ley, y la polaca TLP exige que sean gratuitas, incluida la mano de obra del taller. Por ahora depende de la marca que tenga en la cabina.
Qué hacer
No hay forma de que el conductor resuelva esto en carretera, y no es para entrar en pánico: el aparato sigue funcionando. Pero conviene no ser pillado con la actualización atrasada en un control o, peor, en un calibrado hecho con prisas antes de un viaje.
Pregunte al taller cuál es la versión de software de su tacógrafo — sale en la impresión de los datos técnicos del aparato — y, si está en una de las versiones listadas, programe la actualización con el calibrado que ya tenía previsto. Si la flota es mixta, haga la lista por matrícula antes de llamar al taller: las marcas tienen plazos distintos y quien tiene los dos modelos tiene dos cuentas que hacer.
Vale la pena recordar que las reglas de fondo no han cambiado — los plazos de instalación, los registros de localización y los 56 días de datos en la tarjeta siguen como estaban. Esto es mantenimiento de seguridad, no legislación nueva.